Desgarrador testimonio de la madre de Romina: “Estamos muertos en vida”

Miriam Rodríguez, la madre de la joven desaparecida Romina Celeste Núñez, se sometía esta mañana en Lanzarote a las pruebas técnicas para cotejar su ADN con los restos de un pulmón humano encontrado por los investigadores en la playa de Las Cucharas, en Costa Teguise; un trámite que resultará revelador para el desarrollo de la investigación y proceso judicial que mantiene al marido de Romina, Raúl Díaz, en el Centro Penitenciario de Tahíche desde el pasado mes.

Luego, a primera hora de la tarde, Miriam ofreció en Arrecife una rueda de prensa, por momentos desgarradora, donde pidió “justicia” para su hija, desgranó el pesar sufrido durante estas últimas semanas y dejó entrever el delgado hilo de esperanza que aún atesora antes de conocer los resultados del las pruebas de ADN.

Mi hija no vino a España a morir; vino a trabajar para poder mantener a sus dos hermosos hijos (…). Es muy duro que haya encontrado la muerte así; después incluso de superar una leucemia”, comentaba hoy la madre de Romina en una desgarradora narración donde, sin embargo, logró mantener la entereza: “En vida nos mató a la familia. Es muy duro y triste para mí lo que estamos pasando”.

Hoy los periodistas pudieron conocer cómo se enteró la familia de algunos de los detalles más escabrosos de este presunto homicidio, donde la joven fue también descuartizada, según ha reconocido el propio acusado. Miriam se enteró de algunos de estos detallas por un artículo periodístico, y se preguntaba entonces si aquella sería de verdad sobre la forma en la que su hija perdió la vida.

La madre de Romina ofreció una rueda de prensa hoy en Arrecife.

Ya antes había sido “muy duro leer críticas por Internet, que de verdad me molestaban. Pero luego lo pensé bien: cada uno hace su trabajo. Agradezco de corazón a la prensa por lo que pusieron de su parte para descubrir la verdad, y espero que me sigan ayudando”, apuntaba poco antes de lamentarse de que ahora “tenga que llevarla” de regreso a Paraguay “en un cofre”.

Miriam confirmó en sus declaraciones públicas que Romina había estado en su país en agosto: “Y regresó a Lanzarote en septiembre. Como siempre. Me dijo entonces: “Ahora si somos una familia unida”, me dijo”. Para luego añadir hoy su madre: “Ahora somos una familia muerta en vida. Los cuatro que quedamos en la casa (ella, su marido y sus dos nietos) nos mató. Estamos muertos en vida”, repetía apesadumbrada.

Myriam agradeció también al Cabildo de Lanzarote el que hubieran abonado el coste del billete de avión para poder estar en la Isla; un agradecimiento que hizo extensible a los servicios diplomáticos de su país.

No sospechó nada sobre un posible maltrato

Sobre la situación de posibles malos tratos por los que pasaba Romina Celeste, su madre dejaba claro hoy que su hija “nunca me comentó nada; nunca me dijo que vivía mal; ni a mí ni a su hermana”. Y añadió que ese mensaje de texto que envió a una amiga -a su madrina de boda, comentando problemas en casa- “nunca me llegó a mí. De haberlo hecho, ahora mismo estaría viva y conmigo”, una circunstancia a la que se refirió en varias ocasiones durante sus respuestas.

Miriam Rodríguez compareció junto a su abogada, Emilia Zaballos, quien agradeció también la “valentía” de la jueza que lleva el caso y el “excelente trabajo” del juzgado.

Y en torno a un posible perdón al principal sospechoso del caso, Raúl Díaz, la mujer lo dejó claro: “No puedo perdonar esto. Cómo voy a perdonar que la maltratara, que la golpeara, la matara, la quemara, descuertizara y la tirara… Nunca personaré eso. Mi hija no está como para contarla… Los únicos que saben qué pasó en esa casa fueron el marido, ella y Dios que está arriba”, apostillaba.

La última vez que Miriam habló con Romina Celeste fue el mismo día que desapareció: “No conocí a Raúl. Me saludaba con respeto por teléfono; hasta que ese día 31 de diciembre, que me llamó de un número privado ella y sucedió algo que me molestó”, comentaba su madre sobre el momento cortante que vivió durante aquella última conversación.

Tras ello, en su casa de Paraguay se sucedieron días sin noticias, la denuncia por desaparición de la joven y, tras confirmarse la detención de su marido, jornadas de tristeza y dolor.

El episodio del Hospital

La no existencia de grabaciones en las cámaras del Hospital General de Lanzarote, durante la jornada en la que supuestamente Romina Celeste acudió para ser atendida por maltrato doméstico, ha complicado en este punto la investigación tendente a exhibir que el principal acusado agredía a la víctima.

Con todo, hoy tanto Miriam como su abogada Emilia Zaballos lamentaban el protocolo utilizado en el caso, porque la víctima -según defienden- explicó a los sanitarios su problema -estaba amoratada- y le indicaron que esperara para ser atendida. Poco después la joven abandonaba el centro sanitario tras, presuntamente, ser convencida por el presunto agresor. En los registros del Hospital figura la suya como un “Alta por fuga”.

“La próxima vez deberían de cuidar más a todas estas personas”, afirmaba hoy Miriam cuando se refirió a esta visita hospitalaria que terminó en nada y que podría haber cambiado el desenlace de esta tragedia.

Lo cierto es que hoy escuchamos el testimonio de una madre rota, dolida y agradecida; una mujer, Miriam Rodríguez, que aún atesora un hilo de esperanza: “Llego a Lanzarote y tengo más fuerzas que ayer (…). Hasta que no me confirmen que ese ADN es así; que es cierto esto, seguiré con la esperanza; y sólo entonces, a lo mejor, asumiré que mi hija ya no está”.

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