UGT critica que le dieran “privilegios” al preso violento de Tahíche

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias anuncia que trasladará al preso que agredió a nueve funcionarios de la cárcel de Tahíche la pasada semana, ya que subirá su clasificación hasta primer grado, con lo que no podrá seguir en Lanzarote.

El delegado sindical de prisiones de UGT, Ricardo Aparicio, ha criticado que “si lo hubieran calificado inicialmente como de primer grado se hubiera quedado allí, en Tenerife”, y no hubieran tenido que afrontar la custodia del preso en un recinto que, según afirma, “no está preparado para presos peligrosos”.

Aparicio, que realizaba estas declaraciones en la Radio Autonómica de Canarias, ha insistido en que, desde la llegada de este recluso a la prisión lanzaroteña, solicitaron a la dirección del Centro que les facilitara un protocolo ante su perfil violento; a lo que “hicieron caso omiso y lo pasaron a módulo”. Entonces, cuando se le pasa a módulo de régimen ordinario, automáticamente, por el perfil del interno, “se hizo el amo del módulo”, según el sindicalista.

Desde UGT señalan que se le consintieron “una serie de privilegios”; entre ellos, relata, le permitieron comunicar con una interna con sólo mes de medio en la prisión, “cuando cualquier otro interno tiene un tope mínimo de tres meses”.

Otra de las críticas que realizan a la dirección del Centro en este asunto es que “se le permitieron guantes de boxeo y colchonetas para que siguiera con sus entrenamientos de yuyitsu, una disciplina en la que es bastante bueno…”

En el momento que damos la voz de alarma, porque no tenemos una orden de dirección que regule todo eso, el director, aparentemente, dice que no sabe nada, cosa que nos extraña porque a diario departe con el equipo técnico, con el director de seguridad”.

En la celda de aislamiento

En el día de las agresiones, según declara Aparicio, “estuvo toda la mañana y la tarde destrozando el mobiliario de la celda de aislamiento, donde tenía un pincho carcelario que había preparado, parece ser, con la antena de la televisión. Y empezó a pegarle fuego al colchón… El jefe de servicio inició entonces la intervención y sufrieron las agresiones”, fruto de la cual hay cuatro funcionarios de prisiones que siguen con problemas cervicales y otros que precisaron de suturas en pómulos y cabeza (porque les quitó un casco de protección y les golpeó).

Aclara Ricardo Aparicio que el módulo de aislamiento que tiene la cárcel lanzaroteña no está preparado arquitectónicamente para acoger a este tipo de presos. “Tenemos que pasar de uno a uno, porque es un puerta estrecha. Además, tiene escaleras. Si el interno sabe defenderse, porque es experto en artes marciales, pues te puedes imaginar…”.

(*La prisión lanzaroteña no puede albergar presos con clasificación de primer grado).

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