El Cristo Crucificado de la Vera Cruz, una joya de la pasión cristiana

La liturgia católica conmemora estos días la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. En Lanzarote, una de las referencias destacadas en la imaginería del Viernes Santo –cuando se recuerda la muerte de Jesús de Nazaret- la encontramos en la Villa de Teguise: el Cristo Crucificado de la Vera Cruz.

Se trata de una talla con una peculiar historia. La del Cristo Crucificado de la Vera Cruz de la Villa de Teguise da nombre a uno de los templos “trompeteros”, aunque desde hace años su imagen está instalada en la Iglesia matriz del municipio.

cristo crucificado de la vera cruz 1

La imagen data del siglo XVII y fue traída desde Portugal por la familia Betancort Ayala.

La escultura es de madera policromada de color verdoso, dándole un aspecto original y único en la época, y una cabellera natural que cuentan fue cedida por una feligresa en agradecimiento a una petición satisfecha.

cristo crucificado de la vera cruz

Imagen tomada en 2014.

Según los fragmentos históricos que hablan de este imagen “un barco con destino a Vera Cruz (México) naufragó en el norte de Lanzarote, por las inmediaciones de Famara, donde se halló un cajón con el Cristo en su interior y se cuenta que la madera de este cajón se utilizó para parte del retablo principal de la ermita que luego llevaría su nombre.

En cuanto al Cristo, se intentó por tres veces enviar a su destino y no hubo forma de hacerlo, pues cada vez que se embarcaba rumbo a México, se formaban grandes tormentas impidiendo la salida del barco.

Por lo que se supo que era su voluntad morar en la isla y se optó por dejarlo en Teguise, la villa capital de Lanzarote por aquella época”.

cristo crucificado de la vera cruz 5