Mejor sin plásticos

mejor sin plástticos

Foto de Greenpeace.

La ONG Greenpeace nos recordaba esta semana que 8 millones de toneladas de plásticos entran cada año a nuestros océanos. La cifra suena grande pero para entenderlo mejor sería comparable a 800 veces el peso de la Torre Eiffel. Si lo pasamos a tiempo, supone que ¡cada segundo llegan 200 kg de plástico al mar!

En el post publicado por Elvira Jiménez nos cuenta algunas de las vías por las que esos plásticos llegan al mar: “por residuos que se abandonan y se incorporan a los cauces de los ríos, o se transportan por el viento; por los vertederos mal gestionados y el agua que corre por ellos o residuos que levanta el viento; por residuos que se tiran directamente en zonas costeras; depuradoras infradimensionadas; sistemas de alcantarillado; o también por la propia actividad marítima”, además de analizar los tiempos estimados de degradación de estos plásticos, que van desde los 6 meses de un globo, o 1-5 años de una colilla, hasta los 500 años de una botella o 600 años de un hilo de pesca.

Es amena la lectura de este artículo, donde la autora concreta en ejemplos algunos de los nefastos efectos a largo plazo de los plásticos, y dice: “Por poner una referencia temporal (sobre la duración del plástico) es como si Cervantes al nacer en el año 1.547 hubiera dejado una botella de plástico y nos la encontrásemos hoy. Pero no es una antigüedad de museo, es basura. Además estos tiempos son aproximados de su degradación en tierra. En el mar la degradación es más lenta”.

“Así que esos millones de toneladas de plástico están ahí para quedarse, unas buenas decenas o centenas de años”, comenta, además de fijar la atención en los microplásticos: ”La ciencia está poniendo su foco en los microplásticos, que son aquellos trozos inferiores a 5 mm. Pueden venir de la rotura de los macroplásticos o haber sido fabricados directamente así, como es el caso de las microesferas que encontramos en cosméticos exfoliantes, algunos dentífricos, detergentes o abrasivos industriales, y que no quedan atrapados en los filtros de las depuradoras… Se ha observado que los animales marinos están ingiriendo estos microplásticos, incluso las especies que están en la base de la cadena alimentaria”.

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