Los herederos de Eugenio Rijo Rocha donan su colección documental

El investigador y letrado Eugenio Rijo Rocha nació en Teguise en 1896, pero es en Arrecife, concretamente en el barrio de Titerroy, donde una calle lleva su nombre, la Avenida Eugenio Rijo Rocha, en homenaje a los años donde vivió y desarrolló gran parte de su prolija actividad profesional y colaboraciones en diversos ámbitos sociales, políticos y periodísticos.

Los herederos de Rijo Rocha acaban de rubricar este martes, 1 de agosto, con el presidente del Cabildo de Lanzarote,Pedro San Ginés, un protocolo para la entrega y donación de su colección privada que incluye, entre otros materiales, 47 piezas documentales, con algunos manuscritos datados entre los siglos XVIII y XX que fueron recopilados, conservados y elaborados algunos por el propio Rijo durante sus investigaciones sobre la historia de la isla de Lanzarote.

El Cabildo de Lanzarote, por tanto, custodiará, conservará y gestionará todo el patrimonio documental referido a la isla de Lanzarote de este investigador, letrado y aficionado al periodismo y a la historia.

Este material será incorporado a los fondos del Archivo General del Cabildo de Lanzarote que se hará cargo del tratamiento archivístico, clasificación y ordenación de la documentación constitutiva del fondo, de la gestión y difusión con fines de investigación del material contemplado en la colección y posterior digitalización de la documentación para consulta de investigadores e interesados, una vez se realicen las tareas de clasificación y conservación necesarias”, apuntó el presidente del Cabildo de Lanzarote, Pedro San Ginés, durante la firma del protocolo de donación de este fondo documental, en la que también estuvo presente el consejero de Cultura de la Corporación, Óscar Pérez.

Los hijos, herederos de este material, apuntaron en un escrito dirigido al Cabildo que desde la muerte de Eugenio Rijo Rocha (1964), no sólo han conservado el archivo sino también el orden y la estructura del mismo, tal y como él la dejó, que “refleja el proceso de trabajo, intenso, complejo, sistemático y avanzado que proporciona un valor añadido al archivo”, explican.

Consideran igualmente que la labor de su padre fue “humilde y callada”, tanto en su vida profesional como vocacional, hasta el punto de lo poco que este archivo habla sobre su propia persona. Manifestan también que “dejó huella en la vida sociocultural de su época”, buena cuenta de ello “la cantidad y variedad de personajes ilustres con los que mantuvo relación, desde Unamuno a Néstor Martín-Fernández de la Torre”, recogen en la misiva al presidente.

Entre otras muchas actividades, la familia Rijo destaca la publicación de diversos artículos en prensa nacional, como por ejemplo en el diario El País, con un artículo titulado ‘Lanzarote Sedienta’, y conferencias sobre el sentir lanzaroteño, sus particularidades y problemas, su participación como mediador en los comités paritarios de la industria pesquera; su contribución en la fundación y desarrollo de un grupo social de reflexión e intercambio de ideas conocido como el grupo de los ‘Moros Notables’ o sus intentos por aunar esfuerzos en la creación de la que podría se una de las primeras Cooperativas Agrarias en Lanzarote en torno al año 1930, como se puede observar en una de las 47 piezas documentales que se recogen en esta colección.

Una labor intensa en la vida insular

Eugenio Rijo Rocha realizó sus estudios de derecho en Madrid y regresó a su tierra natal donde ejerció de abogado, hasta su muerte en el año 1964.

Además de ejercer de letrado, destacan sus colaboraciones en innumerables proyectos de investigación sobre la historia y el patrimonio arqueológico de la isla, así como sus colaboraciones y participación activa en la vida periodística, política y social de la época.

Participó en varios periódicos locales (Renacimiento, Novedades, Pronósticos y Antena) y en prensa escrita regional con artículos sobre historia, genealogía y prehistoria, entre otros. En 1922, siendo aún estudiante, dirigió el periódico el Audaz, cabecera que representaba el periodismo sarcástico y humorístico que se practicaba en la época.

En diciembre de 1927, se constituye la Mancomunidad de Las Palmas y Eugenio Rijo Rocha fue nombrado delegado del Cabildo de Lanzarote en este organismo, cuya presidencia ostentaba el Gobernador Civil. Frente a Tomás Quevedo, candidatura propuesta por el sector de Gran Canaria de la facción política de Unión Patriótica (UP), partido estatal dirigido por Miguel Primo de Rivera, Rijo fue finalmente elegido representante de los Cabildos en la Asamblea Nacional tras varios meses de disputa dentro de las filas de este partido.

Más tarde, entre los años 1931 y 1937, fue presidente del Casino de Arrecife, entidad a la que siguió muy vinculado durante una década, volviendo a ostentar su presidencia entre 1949 y 1950.

En 1946 participó también de un ciclo de conferencias en el llamado entonces Círculo Mercantil, lo que vino a llamarse después del periodo franquista Sociedad Democracia de Arrecife. Este ciclo de conferencias se sucedieron durante los meses de abril, mayo, junio y julio de ese año compartiendo mesa y cartel con figuras destacadas de la isla como Rafael Medina Armas, Agustina Ayala, Enrique Pareja, Álvaro Calero, Fernando Cabrera Robayna y Dolores Bermúdez.

Ya en 1960, años antes de su fallecimiento, colaboró en las investigaciones de los hermanos Serra Ráfols, Rafael Cabrera, Gerardo Morales y Estanislao González en el yacimiento arqueológicio de Rubicón, participando también junto a estos dos últimos en el Castillo de San Gabriel donde se depositaron entonces los restos hallados de esta primera prospección, entre otras colaboraciones realizadas sobre la historia y el patrimonio de la isla de Lanzarote. Colaboró de igual forma y activamente con el Instituto de Estudios Canarios y el Museo Canario.

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